En-tierra de ti. Devuélveme a tu vientre, madre, a tu duda del pasado, a tu alma de pacto e incendio. Piénsame de aire y de sueño solo quiéreme perfecta. Arulla mi sangre que olvida, ya no será más lo mismo mientras no desees nacerme, estaré más que viva y te espero, madre, hasta que decidas parir este miedo. Me llenaré de muertes la boca de distancias desoladas los abismos de los huesos, migraré a tus manos de flor entristecida y me quedaré callada hasta que decidas nacerme. Me buscas y me lloras y te oigo hablar en mi nombre, en el mismo deseo huérfano te aíslas y me dejas en el arroyo de tu pensamiento, y sigues sin decidir en darle a esta bestia una vida.