YOTOPÍA


Soy de la tristeza muda 
de lo que escucho a solas 
de la amargura después del afuera 
del tejido que desteje 
el niño que nace sonriendo
en su agujero de olvido
y de sombra
del don negado
soy del anhelo 
y de la posibilidad en la grieta 
de la esperanza imitada 
en los gestos de las putas 
de la trinchera sin enemigos 
de los astros que no son masa 
ni átomos, ni promesa 
de lo que viene
lejano de su silencio
y me contempla 
del niño desnudo 
que habla con su yo muerto 
de las enciclopedias 
de la Real Academia 
de la neurosis y la simbología 
del que nombra de noche 
porque dice que ahí
su fe es más aguda 
de la sangre color ardor
del aislamiento por el grito
de la ausencia
del que se queda
de la memoria entre los callejones 
de los pies del loco que escapa 
y cuenta sus pasos con la gana 
de provocar a quienes lo olvidan
de las últimas flores sin epitafio 
de la lápida iluminada por la vida
de los besos en el estanque de los niños.

Soy de químeras y aposentos
pueblo el rostro de la
m  e  l  a  n  c  o  l  í  a
que sube por los
ojos oscuros
de la efervescencia
cotidiana
por los hondos cóncavos
de la insinuación
y la profecía

Soy de aire
el agua con sed 
el hambre del niño 
con utopías en los ojos 
descalza hasta del alma.




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