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Mostrando entradas de noviembre, 2017

ANUB

Perdóname, madre por derramar mis lágrimas en tu casa, por causarle a tus flores el abandono por ensanchar tus caminos angostos y quedarme en la paz de tu nombre. Perdóname por olvidar que tu cuerpo también era el mío, por perfumar los pasillos con olores de olvido y por usar tus manos sin haber tenido alma. Perdona mis rincones, los de eminente ansia perdona a mi huésped de formas irregulares perdona a la puesta de sol  que confundió tus ojos perdona al que nunca te habló porque ignoraba los jardines perdona al que descuidó tu valentía por gozar de tu muda tristeza al que rompió todos tus espejos al que en diciembre ya no recordaba que un día habías nacido bajo el cielo opaco de este mundo. Perdóname por no habernos ido a vivir lejos de las cercanías por estancar nuestras aguas por arrancarle el aire a tu respiro por inventar todas tus verdades… -¿la noche? yo he abierto mi pecho y ahí la he puesto. Me asomé para v...

TRES DÍAS

Día 1 Dormí(dos) Son los lagos de tu saliva en las grietas de mis pezones, -Succión- los narcisos centelleantes en tus manos oscuras, los peces que nacen, árboles y raíces de tu bosque, los verdes y azules, los de tu selva imaginada, los de tus bordes de ámbar puestos en mis adentros. Llegas y ya no soy de mí; en ti me he convertido. Día 2 Aparición. Ven que te pienso, que este ardor sensual te busca en la noche. Te espero sobre los bordes de mi cama, toma mis vestigios de alquitrán enmudecido, los bordes de esfera corrompida, mis surcos de destello  y de proverbio marino, el contorno de dos labios  que guardan tu presagio, tus manos que sienten cuando tocan  pero hablan de noche y de pasado, en mi yo que me de(a)nuncio a diario.  Tócame, así, en  pretérito pluscuamperfecto,  en futuro absoluto e insurrecta abdicación.   Día 3 Te has ido, A u s e n c i a . Regresa, ven que es...

DOLOR DE HUESOS EN BOGOTÁ

Un día alguien negó su culpa y fue cuando inventaron a las putas tristes mientras se perdían los niños en el parto equivocado salían del vientre y caminaban con sus piecitos sucios lloraban pidiendo pan y poesía oían los gemidos y lamentos de las putas que no   quisieron ser sus madres porque preferían cantarle al hombre que esperaban sobre el borde de la calle mientras embriagaban sus deseos. Las calles mojadas de la Veintidós eran el reflejo de sus rosadas heridas temblaban de frío bajo sus viejos calzones de encaje y luego lloraban por haber matado a sus hijos rotas, sin nombre sobre los charcos de lluvia -Lo quiero adentro decía la boca y el anhelo -baja hasta el cielo se miraban los cuerpos y afuera los intestinos  amarrándose al cuello era el azar que llamaba.  Después las poseía una sed (de amor) a las cuatro am los niños seguían llorando huérfanos de oscuridad pero nadie miraba la miseria ellas oía...

CÉSAR A DENTELLADAS

César era como hablar con el silencio como odiar a los hombres por ser inmortales como jugar con una muñeca sucia y decirle que la poesía era el invento de un idiota. Era resbalarse plácidamente por el fuego de las horas era infringir con los sueños con los mismos locos que habitaban su casa era hurgarle el corazón al cadáver manosear con devoción sus orgasmos desnudarle la sangre a salivazos era perseguir a los pájaros de sus muertos en un mundo que nada profesaba. Como al muerto, a César también se le incineraba la garganta (fumaba, maldecía y hacía el amor) y su tristeza le quemaba las pestañas hasta que su nostalgia lo ejecutaba en los sueños y amanecía con la boca llena de flores. Murmuraba la vida entre su pecho y sus dientes mordían la pared de los rincones hacía su casa en el aburrimiento de la espera en el dolor de estómago y de la náusea. César no era más que el perfume la savia negra la sed y el hambre e...

HUMO ES TU NOMBRE

Quiéreme si estoy oculta y vestida de amargura si el color negro se ha desteñido por mi causa si estoy sentada en el borde de tu silla y espero a que tu boca beba del café oscuro Si existe en la aridez   la razón del que tiembla del roce entre gramática nocturna  de tu ser con el mío Si tus manos son más grandes  que mis pasos en falso por tu casa y si tus impulsos equívocos son los besos a tu prohibición cotidiana Quiéreme si falto y soy de lejanía si no escribes ni corrompes si no llama tu atención  las arrugas de mis manos a pesar de los labios cansados  de pronunciarte “ ausencia ” porque de viento marino está tu queja y tu almizcle musitado en la ventana por la que decías que (aún no) llovía bordéame en tu alma de ingenio en tu torpe corazón de humo vénceme los dolores  del que espera detrás de la puerta del que golpea con la cabeza  la orilla del hastío y aprieta las manos esperando  la lle...