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Mostrando entradas de diciembre, 2018

YO-RAR

Si digo cántaro y pájaro al mismo tiempo si digo noche en tu beso que camina solitario si digo lo que no digo y me escondo en el mismo ruido si pronuncio nocturno entre la distancia de los desolados de los insomnios en sangre bajo el toque y el pacto. Es usar los zapatos que dictan las estrellas, Es flotar en el frío mientras se maldice. Si digo la palabra que ocultas tras tu lengua en un día en que el beso era una fecha im-precisa si digo y no digo porque es mejor quedarse callado llorar bajo la sombra, pintar aves y escarabajos entre las cuencas oscuras de un nombre cualquiera y seguir llorando porque la vida es ser lejanos es arrastrarse en pesadillas y culpar a los sueños de estar mirando al abismo de sí mismo mientras se inventan los jardines mientras se pueblan los vientres de los niños de más humanidad en re-versos y rezar por haber nacido desposeídos entre las tumbas de todas nuestras madres. Es untarse de carencia la llenura E...

VERSOS EN MI NOMBRE

Si pudiera clasificar mi vida en esencias cotidianas en exactitudes de valentía con todo en cuanto he leído si pudiera pensar que la respuesta la habita mi vida mi arista imprecisa de los días leer mi rostro detrás del espejo  por los años que me quedan por los que me faltan. En el mismo jardín crecen mis flores y el tiempo dice que ya estoy vieja no me responde a lo que yo quiero Cruzo y amarro lo que me habita y sigo el camino sin preguntar  que ocurre después del tiempo, lo que se quema detrás de mi garganta cuando hablo  responde y me dice "oculto".

ATAÚD

En las formas de quien se cubre el rostro y guarda sus días debajo de la almohada, he probado de la sed y de la cordura de la infamia del hambre y de los balances entre vivir y yacer muere la impaciencia y el derribe de los años  los niños con su pelo de anciano y sus huesos que caminan sin ropa Por debajo de mi piel se enciende un fuego que desconozco y el aire deja de ser aire, se fragmenta y de desliza. piensas en el candor de tu silencio en tus dedos pintando el culto de lo que tocas y pides el borde, el llamado del que no te nombra, la fiebre del rincón encendido que te guarda.