ATAÚD

En las formas de quien se cubre el rostro
y guarda sus días debajo de la almohada,
he probado de la sed y de la cordura
de la infamia del hambre y de los balances entre vivir y yacer
muere la impaciencia y el derribe de los años 
los niños con su pelo de anciano
y sus huesos que caminan sin ropa
Por debajo de mi piel se enciende un fuego que desconozco
y el aire deja de ser aire, se fragmenta y de desliza.
piensas en el candor de tu silencio
en tus dedos pintando el culto de lo que tocas
y pides el borde, el llamado del que no te nombra,
la fiebre del rincón encendido que te guarda.

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