DOLOR DE HUESOS EN BOGOTÁ
Un día alguien negó su culpa
y fue cuando inventaron
a las putas tristes
mientras se perdían los niños
en el parto equivocado
salían del vientre y caminaban
con sus piecitos sucios
lloraban pidiendo pan y poesía
oían los gemidos y lamentos
de las putas que no
quisieron ser sus
madres
porque preferían cantarle al hombre
que esperaban sobre el borde de la calle
mientras embriagaban sus deseos.
Las calles mojadas de la Veintidós
eran el reflejo de sus rosadas heridas
temblaban de frío
bajo sus viejos calzones de encaje
y luego lloraban
por haber matado a sus hijos
rotas, sin nombre
por haber matado a sus hijos
rotas, sin nombre
sobre los charcos de lluvia
-Lo quiero adentro
decía la boca y el anhelo
-baja hasta el cielo
se miraban los cuerpos
y afuera los intestinos
amarrándose al cuello
amarrándose al cuello
era el azar que llamaba.
Después las poseía una sed
(de amor) a las cuatro am
los niños seguían llorando
huérfanos de oscuridad
pero nadie miraba la miseria
ellas oían volar pájaros sin alas
que venían caminando por las calles
pidiendo comida
y la tristeza
se les pegaba a las vísceras
no era la mañana la que reponía las almas
era el sueño cansado de la queja
el pecho de sus vacíos en deuda
era pagar con hambre y tacto el olvido.
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