HUMO ES TU NOMBRE
Quiéreme si estoy oculta y vestida de amargura
si el color negro se ha desteñido por mi causa
si estoy sentada en el borde de tu silla
y espero a que tu boca beba del café oscuro
Si existe en la aridez
la razón del que tiembla
la razón del que tiembla
del roce entre gramática nocturna
de tu ser con el mío
de tu ser con el mío
Si tus manos son más grandes
que mis pasos en falso por tu casa
que mis pasos en falso por tu casa
y si tus impulsos equívocos son los besos
a tu prohibición cotidiana
Quiéreme si falto y soy de lejanía
si no escribes ni corrompes
si no llama tu atención
las arrugas de mis manos
las arrugas de mis manos
a pesar de los labios cansados
de pronunciarte “ausencia”
de pronunciarte “ausencia”
porque de viento marino está tu queja
y tu almizcle musitado en la ventana
por la que decías que (aún no) llovía
bordéame en tu alma de ingenio
en tu torpe corazón de humo
vénceme los dolores
del que espera detrás de la puerta
del que espera detrás de la puerta
del que golpea con la cabeza
la orilla del hastío
la orilla del hastío
y aprieta las manos esperando
la llegada del que no llega
la llegada del que no llega
Y si tus pulmones arden los viernes
después de las cinco
en una tarde nebulosa llamada asfalto
después de las cinco
en una tarde nebulosa llamada asfalto
vérsame inventando que el diálogo
es el pórtico-huida a tu vida y a la mía
es el pórtico-huida a tu vida y a la mía
siéntate a mi lado
así no esté viva a tu caricia
así no esté viva a tu caricia
así la calma no se parezca
a la canción de tu alcoba
a la canción de tu alcoba
a la ceniza después de tu cigarrillo
y al encuentro vencido
de dos que nada pueden decirse
de dos que nada pueden decirse
de dos nombres in-pronunciados
nacidos de un poema.
nacidos de un poema.
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