Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con los ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o secundan mis asuntos,
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Quevedo.

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